26 Diciembre 2008
Vienen siendo unos seis o siete y eran muy interesantes. De hecho, en algún momento me pondré y los escribiré.
Casi todos eran críticas literarias o cinematográficas y uno era sobre cómo Sevillana, la empresa de la electricidad, era una empresa sin corazón que se dedica a cortar la luz los días 20 de diciembre sin previo aviso y por motivos que desconoces (porque no te han avisado).
Pero he estado "ocupada". Eso y que cada vez que empezaba un post, no me gustaba.
Ocupada viendo capítulos y más capítulos de series y sacándome el carnet de conducir (que a mediados de enero tendré en mi poder, juajajaja). Otra cosa no, pero estoy soltando el oído al inglés a lo bruto (porque todo lo que estoy viendo es en VOS, lo cual hace que cada vez que vea algo doblado, algo se retuerza en mi interior... y no son gases).
También he tomado decisiones "drásticas" que cambian un poco la forma de enfocar el futuro. Pero esas, hasta que no esté inmersa en ellas, no voy a contarlas.
Y he leído libros. El más destacable ha sido Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño. Es una de las críticas literarias que tengo pendientes.
En algún momento, cuando consiga agarrar mis pensamientos y pararlos, es decir, que dejen de girar sobre sí mismos en mi cabeza como si estuvieran montados en una montaña rusa, todo lo que ha pasado desde octubre.
Como anticipo y para abrir boca: True blood no es una serie sobre vampiros, es una serie con vampiros... que no es lo mismo.
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31 Octubre 2008
Me gusta tener una fecha. Aunque sea una fecha que se mide por metas superadas y no por días de ningún mes. Cuando parece que todo se derrumba y dices "¿por qué diablos sigo aquí así?", piensas "porque tengo que terminar esto para seguir adelante".
No deja de ser algo autoimpuesto, claro (comienzo a estar segura de que eso es parte de mi problema). Y no dejo de pensar que quizás me equivoque otra vez. Y sobre todas las cosas, no dejo de pensar qué es lo que me da tanto miedo. Porque es obvio que hay algo y podría decir que no sé lo que es, pero creo que estoy empezando a rozarlo con la punta de los dedos... y eso no alivia, sólo hace crecer la sensación de... supongo que tendrá un nombre, pero hasta ahora, sólo lo he rozado con la punta de los dedos.
Estoy segura de que no es tan difícil. En realidad, la cosa en sí no es tan difícil. Supongo que la pregunta es "¿y si aún así...?"
En cualquier caso, sigo pensando que es terrible el poder hacer cualquier cosa. Realmente, todos podemos hacer cualquier cosa, sólo tenemos que proponérnoslo. Siempre que sea algo medianamente razonable, claro... si tu meta es ser Tom Cruise, pues, lo siento, ya existe. O ganar el euromillón... a veces pasa, sí, pero tienes que tener suerte. Aunque si nunca lo echas, desde luego es como nunca tocará... pues lo mismo, supongo. No digo que sea fácil, pero desde luego, no es imposible. Lo cual ya es mucho.
Sobrevivir es terriblemente fácil, son las espectativas las que lo hacen complicado. *
Y hasta aquí, la lección de hoy de "cosas que se rumian en algún lugar dentro de mí, creo que en el cerebro".
*He separado la frase porque me parece demasiado pretenciosa como para dejarla metida entre las demás.
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8 Octubre 2008
Por favor, obvien lo de "Una guerra muy perra". Estoy segura de que muchas personas se la perderán por culpa de ese subtítulo estúpido... No sé en qué narices piensan las distribuidoras. Bueno, sí, pero es un poco contraproducente. De hecho, a mí no se me hubiera ocurrido ir a verla si no me hubiera encontrado una crítica bastante buena en el Cahiers du cinema y ya me picase la curiosidad. Después leí otra crítica en uno de los blogs de guionistas que me gusta leer y ayer vi en el fotogramas (que tuve que comprarme para ponerle cara a la lista de películas que venía en el periódico) que le ponían cinco estrellas. No es que me fie de las críticas siempre (pobre de mí si lo hubiera hecho con Mystic River), pero cuando una pelí que se publicita como "Una guerra muy perra" resulta ser objeto de alabanzas en medios dispares, pues ya te entra la curiosidad.
Y de esta no voy a decir nada, sólo que me lo pasé genial y me reí muchísimo. De hecho, fui la persona que más se rió de la sala. En total seríamos diez, de los cuales dos eran una parejita, otras dos éramos mi madre y yo y el resto eran chavales (tres, canis onubenses). La pareja no se rió en todo el rato (estarían ocupados) y los chavales, se reían cuando Black Jack se tiraba pedos. Por eso decía que el título era un poco contraproducente, porque cuando ves la película, sí, es una comedia, pero no es "Colega dónde está mi coche" (aunque tampoco la he visto, así que la comparación no sé si es la adecuada).
En fin, que si les ha dado mal rollo el título y no la ven porque les da miedo entrar en una película llamada "Una guerra muy perra", supérenlo, porque merece la pena. Es más irónica que cómica.
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8 Octubre 2008
[Nota: está lleno de spoilers, nada que desvele el final, pero sí detalles de la trama]
A veces pienso que se le intenta dar más importacia a las películas de la que tienen.
Wanted no es nada del otro mundo, tiene un guión "esperable" (no llega a ser totalmente predecible, pero se acerca un poco), es una peli de asesinos, de buenos y malos, de chico torpe y desvalido que tiene un poder oculto, lo descubre y es un héroe... o algo así. Digamos que es una peli de género.
Entonces... ¿ por qué narices tienen que intentar que sea algo más profundo? Como peli de chico torpe y desvalido con poder oculto está bien, es entretenida, nada del otro mundo, ya lo he dicho, pero entretenida. Un poco surrealista (una Hermandad secreta que tiene una clave para leer en los "defectos" de las telas hiladas por un telar y con la que descifran nombres de personas que deben morir... venga, por favor), pero se pasa el rato. El problema viene cuando llega el final (ya se les ha visto el plumero al principio, pero pensé que se les olvidaría) y el chico nos suelta un monólogo (parte en voz over... que no es en off, pero a efectos prácticos viene siendo lo mismo) sobre que él estaría perdido, que no sabría quién es pero al menos hace algo, ¿qué es lo que hacemos nosotros? A lo que a mí me entran ganas de responderle "comprarme una pistola y meterme a asesina a sueldo que obedece a un telar no, desde luego".
La verdad es que me perturba un poco el hecho de que nos presenten a un tipo con una vida monótona y aburrida (lo siento por los gestores de cuentas que se sientan heridos) que resulta ser el hijo de un gran asesino y que le parece una solución bastante interesante la de ser un asesino, porque le dan dinero y no tiene que aguantar a su jefa. Vale que con según qué jefas se sale ganando seguro, pero es que me imagino a los jovencitos americanos saliendo del cine y yendo a por un arma para hacerse "asesinos guays" y solucionar su apatía pegando tiros... o lo que puede ser peor, intentando hacer el tiro con efecto (darle efecto a una bala cuando la disparas para que "esquive" un obtáculo que se interpone entre tú y el blanco). Que es una película, sí, que es ficción, lo sé... pero también se tiraron con los calzoncillos encima del pantalón para volar.
Aunque sigo pensando que lo que más me fastidia es que necesiten ("necesiten") explicar lo que siente el protagonista. Dejad de hablad y que actúe. Un personaje no habla, se mueve. Bueno, también habla, si no puede ser muy aburrido, pero, ¿qué necesidad hay de terminar esa película así? Ninguna. La de pensar que los espectadores somos tontos y no hemos pillado la idea. La de lanzarles un reto: "¿qué hacéis vosotros?" Pues nada, aquí, viendo cómo me fastidias el final de una peli que me estaba gustando. Me estaba gustando tanto que pensé que si con esa idea hicieran una serie a lo Nikita (la serie de la rubia oxigenada [con todo mi respeto, me gustaba esa serie], no la película de Luc Besson) podría quedar algo curioso. Se echan de menos series con acción, ahora lo que se lleva son las investigaciones y los líos emocionales, rollo psicológico.
En fin, resumiendo, que la película está bien, se deja ver (que ya es mucho), pero yo le quitaba toda la justificación... el chico se convierte en un asesino, bueno, nos sigue cayendo simpático, es guapete, no es necesario que sea porque su padre blablablá o porque tal y cual... dejad de justificarlo todo el rato. En ningún momento lo hace porque hayan matado a su padre que lo abandonó cuando tenía siete días, lo hace como Eduard Norton crea el club de la lucha: porque está aburrido de su vida y de ser consciente de que es una mierda. Bueno, pues nada, un pin para él. Y otro para el guionista que escribió el monólogo.
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15 Septiembre 2008
Las necesidades son algo extraño.
En este preciso momento de mi vida, ahora, hoy, necesito que me deje de doler. Y esta vez es algo literal y físico. Todo un avance, desde luego.
La siguiente cosa que necesito es trabajar. Necesito hacer cosas. Necesito un poco de estrés. Más que nada porque soy de esas personas que cuando están haciendo cinco cosas, pueden hacer tres más, pero cuando no hacen ninguna, empezar por un poquito se les hace eterno (ahí tengo varios montajes pendientes que no termino, que empiezo, que no me gusta lo que hago, que me rayo, que empieza a dolerme la mano y me bloqueo, que me bloqueo sin mano... y sé que es cuestión de ponerse, de marcar una "rutina" y seguirla... pero cuando cada día te cambian el horario de las cosas básicas [para mí ir a rehabilitación es algo más básico que comer... aunque sea doloroso, pero bueno] es complicado).
En realidad, creo que la necesidad mayor es poder tener el control yo, no mis ligamentos. Y la gente, las personas... mis amigos. Echo de menos a demasiadas personas. Y yo que me creía antisocial... JA. Desde que me arrancaron la coraza (porque no me la quité, me la arrancaron, faltaría más) todo está siendo un poco más complicado, un poco más doloroso [esta vez sí emocionalmente] y un poco más extraño (es tan extraña la sensación de necesitar a las personas... más necesidades, si es que...), pero en los momentos alegres puedes rozar la felicidad con la punta de los dedos y, a veces, hasta agarrarla con las manos.
Así que, al final, todo lo anterior es resultado de ser agnóstica y necesitar creer en algo, ya sea en mí, en las personas o en la felicidad... bienaventurados aquellos que tienen fe, porque siempre tendrán algo a lo que agarrarse.
PD: podría haber titulado el post "Entre dolores anda del juego"... un pin para el que acierte cuantas veces se ha utilizado la palabra "dolor" y sus derivados en estos párrafos... en fin.
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31 Agosto 2008
Los mosquitos son una especie animal que ha evolucionado a lo largo de los años convirtiéndose en resistentes a los antimosquitos esos de pastilla y en seres mucho más inteligentes de lo que se podría pensar a primera vista.
Esta es la historia de cómo estuve durante una hora y media intentando matar a uno de ellos.
Me desperté confusa y con un picor terrible en la mano derecha y la pierna izquierda. Cuando encendí la luz, vi las cinco ronchas. Corrí a echarme un poco de trombocid (es lo único que hace que desaparezcan esas picaduras enormes y que se calme la irritación, al menos en mi caso). Entonces comenzó todo.
Imaginad ahora a alguien en el centro de una habitación, con una camiseta enrollada en una mano y la otra preparada para salir disparada contra lo que se mueva. Aguzando el oído hasta llegar a captar el zumbido del mosquito. Obviamente, no se escuchaba nada. Con la luz encedida todavía, recorrí la habitación, todas las paredes, los muebles... Esta nueva especie de supermosquitos suele posarse en los marcos de las puertas, en las cosas oscuras, pues saben que ahí contrastan menos y es más difícil verlos. Creía que lo había encontrado en el marco de la puerta del armario. Así que di un golpe con la camiseta. De repente, de no se sabe muy bien dónde, apareció el mosquito directo a mis ojos. Me asusté. Cerré los ojos y empecé a dar manotazos al aire. Cuando supe que se había ido, recuperé mi dignidad y me dispusé a dar con él de nuevo. Pero no había forma, no lo veía por ningún sitio. Así que recurrí a la táctica de dejarlo creer que lo había dejado de buscar. Apagué la luz, me senté en la cama y esperé. Esperé a oírlo zumbar y dejar de hacerlo en algún lugar cercano a la ventana cerrada. Encendí de golpe la luz y ahí estaba él.
Debo recordaros que este mosquito es extremadamente inteligente. Cuando se supo descubierto, empezó a volvar por la habitación. Yo lo seguía con la mirada para ver dónde se posaba, pero él, entrenado por el Vietcong, seguro, no hacía más que pasar por delante de la lámpara, de forma que cada vez que pasaba por ahí, la luz me deslumbraba y le perdía la pista. Así estuvimos durante unos minutos, hasta que me cansé y volví a apagar la luz. Al rato, la encendí y el mosquito salió de su escondite de nuevo directo a mi cara. Esta vez me mantuve firme y, cual maestro zen, movía mi cuerpo sin mover los pies para esquivarlo e intentaba atraparlo entre las palmas de mis manos. Pero no lo conseguí. Quizás el que fuesen las cuatro de la mañana y ya llevase más de veinte minutos intentando atraparlo tuviera que ver. Volvío a usar el truco de la lámpara. Volvió a desaparecer. Esta vez intenté ponérselo más fácil y me tumbé en la cama con la luz de nuevo apagada. Ese fue un error estratégico porque me desperté diez minutos después con una nueva picadura. Entonces fue cuando me cansé y recurrí, quizás no a la más heroica, pero desde luego sí a la más efectiva estratagema (debo decir en mi defensa que estaba realmente cansada): dejé la habitación a oscuras y encendí la luz del salón, donde me puse a ver la televisión. A los diez minutos, el mosquito estaba allí. Apagué el televisor y me volví a sentar. Allí estaba, paseándose frente a mí, jugando con mi cansancio. Cuando se posó en un sofá, apagué la luz del salón y salí corriendo hasta mi habitación, cerrando la puerta tras de mí. El mosquito no intentó entrar.
Después de todo eso, pensé que sí, que los nuevos mosquitos se parecen un poco más al Vietcong, esa guerra del desgaste, del esconderse y salir para volverte loco. Si los nuevos mosquitos fuesen terroristas suicidas, se habría ido directamente a mi oído, seguramente él moriría, pero yo saldría mucho más perjudicada que con una picadura en la punta de la nariz...
Hay que estar preparados para esta nueva especie inteligente de mosquitos, no hay nada más peligroso que un mosquito que sepa cuánto daño puede hacer y que conozca tus debilidades. Nunca mostréis piedad y, desde luego, sed siempre los que controléis la situación. Al menos, que lo parezca, a fin de cuentas, sólo son mosquitos.
servido por silenciogarabateado
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26 Agosto 2008
Nunca he entendido porqué cuando estás en la playa, has buscado un sitio vacío, donde las personas más cercanas están a un mínimo de veinte metros y estás disfrutando del sonido del mar, del sol en tu piel, de la tranquilidad de no reconocer las palabras de las conversaciones ajenas... llega una familia (siempre con niños) y de entre toda la playa vacía deciden colocarse a metro y medio de ti.
Llamadme antisocial si queréis, pero me molesta. Mucho.
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26 Agosto 2008
Hoy he descubierto que me encanta comer sola en los restaurantes porque puedes dedicarte a observar a la gente relacionarse. También es cierto que hoy he tenido un día bástante lúcido (hasta he conseguido hablar por teléfono y terminar las frases, todo un avance) y sé que algo ha cambiado, porque me lo noto cuando miro.
También lo bueno es que si tienes a personas cerca, puedes escuchar casualmente sus conversaciones y oir cosas del tipo "no tienes derecho a sacarme del estado de desconocimiento sólo porque a ti te parezca bien". Tiene una explicación: al parecer, la chica le había contado algo que se suponía que él no tenía que saber y le había molestado. Me encantó la cara de la muchacha cuando él intentaba explicarle que si era algo de lo que iba a enterarse antes o después, pues agradecía que ella se lo dijese por adelantado, pero si era algo que él no iba a saber nunca, quería conservar la posibilidad de no saberlo. La pobre chica lo miraba como si le estuviese hablando en chino, no entendía nada. A mí me pareció tremendo que alguien argumentase así su derecho a determinar qué cosas conocer... me pareción delicioso, realmente. Teniendo en cuenta que acabo de terminar de releer Ryuela por... pues he perdido la cuenta, no sé si es la sexta o la séptima, me pareció como si estuviese dentro del libro o como si el libro hubiera cobrado vida.
He disfrutado la comida de hoy tanto o más que la tarta de queso del postre.
servido por silenciogarabateado
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