Cosas que pasan: el tiempo
Es extraño. El transcurrir del tiempo es extraño. La última vez que escribà aquà era enero (sin playa), habÃa visto una pelÃcula con un amigo, nos habÃamos encontrado con otros en una esquina en la que la lluvia y el viento hacÃa de todo eso una situación especial... ¿o fue al revés, primero la lluvia y el viento y después la pelÃcula? ¿O fue otro dÃa completamente diferente? Porque recuerdo una pelÃcula en la que estábamos empapados, los tres, asà que... quizás fue el mismo dÃa todo. No lo sé, era una época difÃcil. No es que ahora sea fácil, pero desde luego, aquellos meses fueron interminables...
Hace apenas una hora pensaba que este último año habÃa pasado como si nada, era como si ayer estuviésemos hablándo de quedar para vernos por primera vez. Como en dos meses y poco habÃamos llegado tan lejos y como en los siguientes el silencio se adueñó de todo. Cuando el silencio se adueña de todo, el tiempo se vueve mucho más volátil que de costumbre, porque entre una palabra y otra, nunca sabes si han pasado cinco minutos o cinco meses. Pero esa pelÃcula, esa lluvia con ese viento en esa esquina de Gran VÃa, esas risas y esas ganas de querernos... Con esos recuerdos que están escondidos tras el velo de tu sonrisa, soy consciente de que ha sido un año muy largo. Han pasado muchas cosas. Quizás cosas pequeñas, pero del tipo de cosas pequeñas que hacen que sepas que no estás sola. A saber dónde están esas cosas pequeñas ahora. Seguro que en algún cajón de la memoria, en alguno de los que no abres por miedo a encontrar vacÃo.
Es extraño cómo empiezas a escribir algo y de repente ese algo va cambiando en cada frase. Cómo todo esto puede parecer una ristra (me encanta la palabra ristra pronunciada) de frases inconexas o con conexión, pero una conexión aleatoria, un tanto esquizofrénica. Esquizofrénicamente caleidoscopiforme. No recordaba esa expresión. Hay demasiadas cosas que no recuerdo. Y las que recuerdo quizás deberÃan quedarse guardadas en ese cajón que da miedo a abrir.
