Avatar o cómo poner la historia al servicio de la técnica
Lo primero que diré de está película es que no decepciona. Aquel que vaya a verla esperando encontrarse con una obra maestra, con una historia original, con interpretaciones espectaculares o una realización personal... bueno, es que vive en su mundo de fantasía utópica en el que las grandes productoras creen que algo así puede ser para toda la familia y ser vendido como la película revolucionaria del año en la que se explota un nuevo formato. Así que si vas al cine sabiendo lo que vas a ver, puede que te lo pases bien. Y digo "puede" porque, a pesar de eso, se te hace pesada.
Vamos por partes.
La historia: si mezclas Pocahontas con El último mohicano y hasta algo de Romeo y Julieta, lo metes en una coctelera y le añades un poco del azul con el que me teñía yo el pelo, sale Avatar. Que no está mal, que aunque lo hayamos visto mil veces podemos verlo mil y una y que nos guste. El problema es que dura una hora más de lo que debería. Bueno, Titanic también duraba más de lo que debería, pero Cameron quería que viésemos que sabía hundir un barco (esta frase no es mía, pero me parece grandiosa). Pero en Avatar no era necesario. Toda la película era su demostración del saber usar la técnica. Tanto que ha sido capaz de hacer una película sólo para mostrárnoslo. Porque... ¿de qué sirve contar la misma historia de amor y superación, la misma relación con los personajes, los mismos detalles (me integro, cuento la verdad, me repudian, vuelvo habiendo conseguido algo que sólo los más grandes de tu tribu han conseguido y me redimo) tan evidentes que los vas anticipando con una precisión pasmosa, si no es para lucirte en la técnica? ¿Se puede ser más pretencioso? No vamos a seguir por ahí.
Mi problema con esta película es que rebosa creatividad en los detalles. El mundo de Pandora es una preciosidad. El universo creado no es que sea muy original, pero está tremendamente cuidado. Y toda esa imaginación se agotó en la elaboración del escenario. Es bastante triste, la verdad. Se supone que lo que tiene que emocionar son las historias. Que todo lo demás son elementos que ayudan a acentuar determinados detalles, a crear el ambiente adecuado, a dotar a los personajes de una vida creíble. Cuando tienes todo eso y no tienes personajes... jum.
Por último, la tecnología 3D. Personalmente, el 3D es una herramienta. Es un medio, no un fin. Se supone que es una evolución en la técnica que debe posibilitar nuevas formas de narrar. Bueno, Avatar es la historia al servicio de la técnica. Es buscar un relato que te permita lucirte con tus maquinitas nuevas y hacer que pasen cosas para poder jugar con esas maquinitas. No digo que no sea lícito, digo que a mí no me gusta. ¿Purista? Pues a lo mejor. Porque soy más admiradora de saber en qué lugar poner la cámara que de saber hacer un efecto digital, de colocar un trozo de plástico frente al objetivo que de poner un filtro en postproducción... soy una gran admiradora de lo artesano, más que de la producción en serie. Y Avatar no es un Stradivarius, precisamente.


e.t. dijo
la frase de titanic es mía? es que yo la digo, pero no me acuerdo si te la dije a ti :S
aparte, no has hablado de lo incómodo de las gafas y de que el culo se te queda cuadrado por esa hora de más ^_^
21 Enero 2010 | 02:23 PM