Los detectives salvajes
He empezado a escribir este post unas ocho veces, pero ninguna de ellas me gusta como inicio a lo que me hizo sentir el libro. Porque no es sólo la atracción de despiertan los antihéroes y, en concreto, los antihéroes de este relato, tan parecidos a alguien que conozco. No es la historia, que quizás sea lo que menos me importe de todo. Es el cómo. Es empezar como cualquier otra novela y cambiar el ritmo. Es que cada personaje cuente la parte de la historia que conoce y entre todos construír algo parecido a la historia global de los protagonistas. Es no saber exactamente qué tiene que ver lo que Fulanito cuenta un 16 de marzo en el Café de X ciudad con nada de lo que se ha dicho hasta ahora. Es que cada uno cuente las cosas a su manera. Es el tener que seguir las pistas que van dejando en cada relato para llegar a algo más grande. Es ser un detective hambriento de vidas.
Y, sobre todas las cosas (al menos para mí), es la historia de alguien que es capaz de cruzarse el mundo para decir "te amo" o que empieza de cero cada vez que lo necesita. Y eso siempre inyecta algo de valor y te lleva a decirte "venga, tira p'alante, ¿por qué no vas a hacer lo que quieres y te hace feliz?". Y que queréis que os diga, que un libro consiga eso, tiene mucho mérito.


Ana dijo
Gracias por la recomendacion,
Un saludo :)
10 Marzo 2009 | 01:35 PM