Algún día descubriré que la tierra es rendonda, que si te tiras desde un octavo piso con paraguas te harás daño o alguna de esas verdades universales que tanto me gusta obviar
Me gusta tener una fecha. Aunque sea una fecha que se mide por metas superadas y no por días de ningún mes. Cuando parece que todo se derrumba y dices "¿por qué diablos sigo aquí así?", piensas "porque tengo que terminar esto para seguir adelante".
No deja de ser algo autoimpuesto, claro (comienzo a estar segura de que eso es parte de mi problema). Y no dejo de pensar que quizás me equivoque otra vez. Y sobre todas las cosas, no dejo de pensar qué es lo que me da tanto miedo. Porque es obvio que hay algo y podría decir que no sé lo que es, pero creo que estoy empezando a rozarlo con la punta de los dedos... y eso no alivia, sólo hace crecer la sensación de... supongo que tendrá un nombre, pero hasta ahora, sólo lo he rozado con la punta de los dedos.
Estoy segura de que no es tan difícil. En realidad, la cosa en sí no es tan difícil. Supongo que la pregunta es "¿y si aún así...?"
En cualquier caso, sigo pensando que es terrible el poder hacer cualquier cosa. Realmente, todos podemos hacer cualquier cosa, sólo tenemos que proponérnoslo. Siempre que sea algo medianamente razonable, claro... si tu meta es ser Tom Cruise, pues, lo siento, ya existe. O ganar el euromillón... a veces pasa, sí, pero tienes que tener suerte. Aunque si nunca lo echas, desde luego es como nunca tocará... pues lo mismo, supongo. No digo que sea fácil, pero desde luego, no es imposible. Lo cual ya es mucho.
Sobrevivir es terriblemente fácil, son las espectativas las que lo hacen complicado. *
Y hasta aquí, la lección de hoy de "cosas que se rumian en algún lugar dentro de mí, creo que en el cerebro".
*He separado la frase porque me parece demasiado pretenciosa como para dejarla metida entre las demás.
