Debate electoral o el opio del pueblo
Nos gustan los circos. Nos gustan las luchas de dos, ver a cada uno en su esquina y avanzar y golpear y retroceder sangrando. Nos gusta ser del Madrid o del Barça y odiar al contrario, porque así canalizas ese odio acumulado que no sabes muy bien dónde soltarlo. Así que, nos encantan los debates en los que todo se reduce a dos posturas o a dos tirándose reproches de un lado a otro de la mesa. Ahí no hay lugar para propuestas, el marketing es demasiado importante. No elegimos a aquella persona que mejor pueda llevar este país, compramos a alguien que nos dulcifique mejor la realidad. Al final el grito de "Yo soy Aspartamo" tiene sentido... (broma privada, no es necesario comprenderla).
¿Hablamos del debate? De ese en el que no se ve representada la pluralidad de España aunque sea una de las cosas de las que más se habló... bueno, no, en realidad de lo que más se habló fue del terrorismo.
En general, teniendo en cuenta de que se trata de una campaña de marketing, pues claro, ganar, ganar, no ganó nadie. Más que nada porque son productos dirigidos a públicos objetivos diferentes, así que cada uno apela a lo que más le convence a sus compradores. En ese sentido, a mí me gustó más el discurso de ZP (cosa de la que hablaré más adelante). Aunque creo que dejó pasar cosas que podrían haber jugado en su favor.
Cosa 1: haber pasado un poco de Rajoy y haberse centrado más en exponer sus ideas. El PP tiene una estrategia de oposición clara: decir a todo que no, crear crispación, poner al gobierno de los nervios y fomentar la intranquilidad en los ciudadanos. Básicamente es hacer que todo parezca un caos para presentarse como alternativa. Ante eso, pues puedes entrar en ese juego o no. A mí casi me entraron ganas de votar a ZP, aunque sólo fuese por haber conseguido aguantar a Rajoy estos cuatro años sin desesperar demasiado...
Cosa 2: dejar pasar la oportunidad de sacar a relucir la ley integral de volencia doméstica. Más que nada, por aprovechar que Rajoy sacó a relucir la cifra de mujeres maltratadas asesinadas por sus parejas, así que ya que estaba sobre la mesa, se podría haber apuntado el tanto, porque es un tanto bastante interesante (aún con toda la polémica que suscitó, a mí me parece un avance, supongo que porque me toca de cerca [mi prima denunció a su expareja hace dos semanas y ya están a la espera de la resolución final del juez...]).
Cosa 3: la educación. Es cierto, España está fatal en materia de educación. Pero también es cierto que los resultados son a medio largo plazo. El informe Pisa nos situa a la cola de la UE, eso está ahí y "es un punto para la oposición". Lo entrecomillo porque el problema de la aducación en este país (uno de ellos, al menos) es que a cada gobierno se empieza de cero, porque cada partido cambia la legislación en educación hacia lo que le parece más conveniente.
Esto me recuerda un refrán que me gusta mucho porque suele ser cierto: "dime de lo que presumes y te diré de lo que careces". Así que, el PP tanto hablar de la unidad de España y blablablá, lo que hace es confrontar a la sociedad en todo momento. Pero, vamos, eso vale por todos a su manera.
No voy a hablar ni del terrorismo ni de la inmigración ni del bonobús. Porque me parece tremendamente aburrido y como ya tenemos muy claro que son los temas recurrentes, pues paso.
Me parece mucho más divertido que ZP dijese "Javier Bardem" y se ganase el voto del follonero de Buenafuente.
Y para terminar, pues el cierre. El cierre, bueno, el cierre de Rajoy fue el sentimentalismo barato, digno de su anuncio de campaña , que a mí me da la sensación de que lo ha hecho Jose Luis Moreno, no sé porqué. Hubo dos momentos de su cierre en el que me reí, mucho: el primero, cuando dijo que la niña se sentiría orgullosa "por pertenecer a esa nación tan vieja". Hay muchas cosas por las que uno podría sentirse orgulloso de ser español, pero que sea por pertenecer a una "nación vieja", en fin. El segundo momento fue cuando dijo que "España es cosa de todos". Hasta ahí, vale. La risa surge cuando termina de decir la frase y guiña un ojo (eso o hace un gesto que parece un guiño forzado). Visualícenlo: "España es cosa de todos (guiño, guiño)".
El cierre de ZP me encantó. Repito, todo esto lo analizo desde el punto de vista de la venta de un producto a una gente que quiere comprarlo. Me encantó porque fue un cierre lleno de referencias, porque se dirige a una gente que va a entenderlo y el que no, se queda con la gran frase (a mí me parece una gran frase política, puestos a prometer, es lo mejor que puede prometer a sus votantes en potencia) "no puedo prometer a todo el mundo que tendrá éxito, pero intentaré que todo el mundo tenga las mismas oportunidades para ello. Y si no lo lográn (de esto ya no recuerdo las palabras textuales), que estén protegidos para poder vivir dignamente". Y la última frase, en serio, como persona que tiene que ganarse a otros y hacer un discurso ideológico, me hizo querer aplaudir. Apropiarse del "Buenas noches y buena suerte" me pareció un golpe intelectual a Rajoy.
[remarco el cinismo de todo este post, por si no se ha notado... estoy muy cínica últimamente y con las cosas con las que se frivoliza tanto, que me sale solo].
