El viaje interminable o de cómo me convertí en nómada
El día 19 de Noviembre (siempre me gustó escribir el nomnbre de los meses en mayúsculas) salía yo de mi casa dispuesta a hacer un curso de una semana y con la idea en la mente de irme después a Madriz* un par de días o tres.
La verdad es que el curso estuvo bastante bien, uno de Vj que organizaban los chicos de ZEMOS98, pero yo no estaba demasiado centrada, porque hacía unos días casi pasa algo muy feo y el martes, segundo día de curso, murió mi abuelo. Podría resumir diciendo que he tenido semanas mejores.
La chica tonteo me prestó dinerito para poder irme a Madriz* justo cuando acababa el curso, así que, bueno, pues me fui a Madriz*. Y llegué y un conejo y su hermano pequeño cabrón, a.k.a. otro conejo, no me dejaron dormir durante varios días de sofá. Pero yo estaba feliz, con mis cambios de temperatura a medianoche y los "clanclanclan" del hermano pequeño cabrón. Hasta un día que nos enteramos que la chica... sé que tiene nombre ya, pero ahora mismo no lo recuerdo... podría denominarla la compi de piso a la que siempre miraré con respeto, estaba rara y molesta y esas cosas que les suelen pasar a algunxs compis de piso cuando la amiga de tu compi se instala de okupa en tu casa. Así que empecé mi peregrinación. Primero a Santiago Bernabeu, la parada de metro no el estadio. Estuve con el chico principito cinco noches y al final me dijo que me fuera a vivir con él. Está bien lo de estar unos días y volver con una proposición de esas, consensuada, además. Me hizo mucha ilusión lo de que fuese consensuada. Entonces llegó el puente del 6 y el 8 de Diciembre (sí, ya estamos en Diciembre) y el chico principito fue a Sevilla a ver a su familia y amigos. Y yo me fui con él a otra casa. Bueno, en realidad, volví un par de días a la casa-madriguera. Hasta que regresó la compañera de piso a la que siempre miraré con respeto y volví a marcharme, esta vez más lejos. A las Tablas, que es como decir a tomar por culo a la derecha. Un barrio a medio construír allá por donde Cristo perdió el mechero (15 minutos hasta la boca de metro y 40-45 minutos en metro hasta la casa-madriguera) y completamente solitario. Uno de mis momentos favoritos es la primera noche que volví a esa casa, con una niebla de no ver más allá de diez metros y con las luces de las farolas y de los semáforos recortándose como con una mascara de calar en la bruma. Y todo completamente solitario y pasando de vez en cuando un coche... Tremendo. Lástima no haber llevado la cámara de vídeo, porque aquello merecía haber sido inmortalizado. DEbo reconocer que era precioso, pero después de que el novio de mi alojadora me dijese que en el barrio de al lado, donde vivía él, habían pegado un tiro a un tipo en su coche, pues no es uqe fuese yo muy tranquila, la verdad. Pero se me pasó, porque es verdad, por no haber, no hay ni ladrones... al menos de personas, porque al día siguiente de abandonar las Tablas vi una noticia de que estaban robando muchos negocios en esa zona... en fin.
Bueno, pues de las Tablas tambié me fui porque a los compis no les molaba que nadie durmiera en el salón. No era el hecho de que hubiera alguien en la casa, sino que alguien durmiera en el salón, porque algunos trabajaban mucho en casa y no se sentían a gusto.
Así que volví a coger la maleta y me fui al pequeño zulo de la chica que baila con las manos en los bolsillos, a.k.a. una de mis compis de piso durante cuatro años en Sevilla. Allí dormí en un colchón en el suelo al que echamos por encima una colcha para que se notasen menos los muelles, lo que me dejaba con una sábana y una mantita para taparme. Lo más llamativo de ese piso era... podríamos resumirlo en todo lo concerniente al baño: el lavabo que había que abrir y cerrar la llave de paso cada vez que ibas a lavarte las manos o los dientes, la ducha con su presión de grifo de juguete (no soporto las duchas que no tienen presión, lo he comprobado) y los dos últimos días sin agua caliente porque se había acabado la bombona. Bueno y la costumbre de la chica que baila con las manos en los bolsillos de la alarma en repetición del móvil, pero eso es otra cosa. Lo mejor, el tener las llaves del piso (en las ocasiones anteriores no tenía llave y tenía que hacer malabarismos para coordinarme con las personas del piso, sobretodo con la dueña del piso de las Tablas, que tenía un horario un tanto particular). De hecho, el último día que estuve allí me dijo que no creía que atrdase mucho en volver y que me podía quedar en su casa y que me podía haber llevado las llaves, por si me daba por ir y ella no estaba...
Así que ya tengo unas llaves de un piso y una propuesta de habitación.
El final de todo esto, para variar, es que afirmo que odio la estación de metro de Pacífico. Mira que a mi odiar no me gusta porque es muy malo para la salud, pero no puedo evitarlo, odio el transbordo de la línea 1 con la 6 en Pacífico. ¿Por qué? Porque el metro de la línea 6 tiene su propio ritmo y puede decidir retrasarse 5 minutos o 25, porque lo de que las escaleras mecánicas necesitan electricidad para funcionar es algo no han aprendido y porque por cosas así acabo perdiendo autobuses y esperando dos horas en las dársenas de la estación a que salga otro. Sólo me ha pasado dos veces, pero una vez tuve que salirme del metro e ir corriendo por el puente hasta la estación porque el metro no llegaba y porque no pasaban taxis para que me acercasen... pero aquél día sí funcionaban las escaleras...
En fin, como resumen, decir que mi maleta viajó de casa a casa unas seis veces, que una de las cosas más surrealistas ha sido estar leyendo en el aeropuerto mientras minyacairiel hacia terapia en inglés y me asignaban el título de "open mama" o el momento mercadillo en Majadalejos o los chicos camareros desagradables que no querían trabajar... o los jabones que parecían gominolas, o llamar al chino (no, eso no es surrealista, pero es descriptivo de estos días) o hacer café y tostadas, o jugar al trivial y que te den un quesito por decir "sí, coño, la mujer esta negra", o... (se supone que, gramaticalmente, no se ponen comas en las oraciones coordinadas [y...y, o...o], pero yo las pongo porque si no se me hace muy largo todo eso sin comas).
Ha sido un mes bastante curioso. Y he acabado mucho más tranquila, casi casi como cuando volví de Berlín. Para rematarlo todo, hoy me han dicho que he vuelto muy guapa (eso será porque he sudado todas las toxinas subiendo la maleta por las escaleras que no funcionaban).
*Escribo Madriz, con z, porque a) allí lo pronuncian así y b) me gusta más la palabra escrita así, es más estética... ala.
