No sé cómo poner en palabras el sentimiento y la emoción que siento ahora mismo.
Anoche nos diluvió y pude comprobar (hubiera preferido comprobarlo de otra forma) que la funda de neopreno de mi bicho (a.k.a. mi portátil) funciona muy bien y aunque lloviese mucho cuando lo saqué de la funda, era lo que más seco había llegado a casa... Y mientras tomaba un vaso de leche calentita me puse a ver un flickr y a cada foto tenía más ganas de ver la siguiente y así estuve horas... cuando conseguí que mis ojos se apartaran de la pantalla y dejasen de intentar ver la vida de esas personas que en diferentes momentos estuvieron cerca (físicamente, me refiero, el mentalismo no se nos da mal, por lo que parece), me fui a dormir.
Y hoy, entre las divagaciones filosóficas del chico principito sobre que en la pintura abstracta no hay anécdota (es más complejo, pero eso es lo que me ha llamado la atención)... y que anoche estuve un rato con el chico nómada, me dijo que me fuera a su casa, yo le dije que no y todavía estoy intentando asimilarme a mí misma, porque a veces me cuesta.
La poesía, es la que intenta salir por mis dedos y no puede. Todo es una sensación de haber olvidado demasiadas cosas, es tener las palabras en la mente pero no hay caminos para llegar a ellas, es como si el interruptor principal estuviese roto. Y no consigo llegar... pero en momentos como este rozo las ideas en mi cabeza, no, en mi cabeza no, es más bien como si los sentimientos se desbordasen y me invadieran por completo y, en ese momento de caos interno, se hace la luz en un rinconcito de mi mente y consigo vislumbrar por un instante LA respuesta... pero es como en un sueño, porque de inmediato se cierra la puerta y sólo queda la sensación de haber soñado con la solución, con el estado ideal de felicidad... Y de alguna forma tiene que ver con las fotos de los viajes de gulliveres, con la mirada de ser incomprendido que encuentra descanso, con los cuadros abstractos...
Pero en la pintura abstracta también hay anéctoda, no es una anécdota comprensible, pero la hay... en fin, tampoco hay que hacerme mucho caso, qué se puede esperar de alguien que encierra a su felicidad en el subconsciente.

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