Collage
Bueno, lo que sigue es un monólogo interior que alguien le pidió a otro alguien y me llegó un poco a mí, así que intenté escribir algo, basado en Esperando a Godot, sobre un tipo que espera en un aeropuerto... Al final no hizo falta y aquel proyecto se reconvirtió un poco y cosas que pasan, pero me siento un poquito orgullosa del monólogo. Ahí lo tenéis.
>> Qué frío es este sitio. No sólo por el aire acondicionado. Son esas caras. Las prisas. La espera. Esperar. El esperar implica soledad. Aunque haya más personas, da igual. La espera es única. La soledad también. Y encima estos personajes en la maleta. A veces no sé si los que esperan a Godot son ellos o yo. Da igual. Estamos solos. Y no se puede hacer nada. Es inútil esforzarse. por mucho que se retuerza. En el fondo no cambia. ¿O sí? No sé, al fin y al cabo, hoy se ve todo negro.
Vaya corbata fea lleva ese tipo.
El tiempo se ha detenido en este edificio frío. Todos iguales. De uno a otro. ¿A dónde? No sé, a otro. Y coger un taxi con conversación de taxi incluida en el precio. Una ganga. Total, es gratis. Y un hotel idéntico. ¿Madrid? ¿Barcelona? ¿Lyon? ¿El fin del mundo? Je, seguro que allí también tienen sucursal los de Meliá. Bienvenidos a la aespacialidad. ¿Existe esa palabra? Bueno, existe “atemporal”. Como esta sala de espera para el médico, para el viaje, para… Mientras se espera nada ocurre. ¿Nada? ¿Es eso posible? No sé, siempre hay alguna cosa que nos produce la satisfacción de vivir.
Ahora me encantaría tener los bolsillos llenos de arena. Y jugar a construirme un castillo donde poder encerrarme. Un castillo que de al mundo y así poder encerrarme en él. Fuera de estas cristaleras. Cuánta luz. ¿Pero? ¿Por qué flores? No les basta con estar muertas. No lo entiendo.
¿Y si nos ahorcáramos? Sí. Esto es lo que sucede en esta puta tierra. Ahorquémonos ahora mismo. De todas formas, sólo es un ensayo. O la representación. Jajajaja. Total, le pones el adjetivo posmoderno delante y da igual que no esté el actor. Esto no se le hubiera ocurrido a Beckett.
Me estoy poniendo nervioso. Y tengo ganas de gritar. Pero, claro, a ver quién es el guapo que se pone a gritar aquí en medio. Como está el panorama, seguro que se piensan que soy un terrorista o que he visto una bomba… Bueno, siempre se puede gritar con los ojos. Últimamente lo hace mucha gente. El aire está lleno de nuestros gritos. Pero la costumbre ensordece. Y mañana aparecerá ciega. Y pasado ni se acordará.
Dicen que cuando alguien empieza a llorar, alguien deja de hacerlo en otra parte. Algo así como lo de la mariposa aleteando en el Himalaya y el Katrina. Otra vez, espera y soledad. Las esperas producen pensamientos y los pensamientos rompen el silencio. Romper el silencio es fingir que hay alguien más. Si hay alquien más, pues no sientes igual la soledad. En breve empezaré a hablar en voz alta.
Volar una cometa. ¿Estará permitido volar una cometa? Para eso hay que correr… Correr no creo que dejen. Je, míralo, me encantan los críos. Cuando necesitan a alguien que les enseñe a moverse en este mundo. Después crecen y, claro, te piden que los dejes en paz con tus paisajes, que les hables del subsuelo. De cómo afrontar la soledad. Nadie te enseña cuando eres pequeño cómo debes afrontar la soledad. Deberían hacer campañas en la tele. Si las hacen del tabaco, pues peor es sentirse solo. Acaba uno haciendo muchas tonterías.
Argh, puto avión. En serio, estoy empezando a cansarme de la corbata del tipo ese de allí. Y me canso de andar de un pico a otro de la Terminal. Estos zapatos acabarán haciéndome daño, no debí ponérmelos, espero no tener ninguna ampolla para la obra. Je, he aquí al hombre íntegro arremetiendo contra su calzado cuando el culpable es el pie. ¿Qué me habrán hecho a mí estos bancos para que los odie tanto? Bueno, odiar no. Odiar es realmente malo. Bieeeeen. Viva yo, he llegado al bien y el mal.
Pero es que la corbata de ese tipo es realmente horrible.
Bueno, la soledad te da completa libertad de elección. Si estuviera con mi madre, lo mismo estaríamos en la cafetería. O si estuviera con mi novia, en el baño… no, por ahí mejor que no, deja de pensar.
Es que hoy se ve todo negro. Bueno, todo menos las estrellas. El vacío, ¿cómo era eso? la ausencia de todo te permite crear lo que quieras con tan sólo cerrar los ojos. ¿No era así?
Ala, para adentro. Como cojan mi maleta para revisarla… me encantaría ver qué cara ponen si ven que en esa maleta sólo hay arena. Debí dejar un puñado para llevarlo en los bolsillos. Siempre relaja. <<

Key dijo
mmmmm.... me ha encantado!
los monólogos son mi pasión, y éste es genial.
8 Junio 2006 | 09:20 PM