La nada era sin duda más cómoda
Tras haber hecho de la muerte una afirmación de la vida, convertido su abismo en una ficción salvadora, agotado nuestros argumentos contra la evidencia, estamos acechados por el marasmo: es la revancha de nuestra bilis, de nuestra naturaleza, de ese demonio del buen sentido que, adormecido durante un tiempo, se despierta para denunciar la ineptitud y el ridículo de nuestra voluntad de ceguera. ¡Todo un pasado de visión sin piedad, de complicidad con nuestra pérdida, de habituamiento al veneno de las verdades, y tantos años contemplando nuestros despojos para destilar de ellos el principio de nuestro saber! Sin embargo, debemos aprender a pensar contra nuestras dudas y contra nuestras certezas, contra nuestros humores omniscientes, debemos, sobre todo, forjándonos otra muerte, una muerte incompatible con nuestra carroña, consentir en lo indemostrable, en la idea de que algo existe...
La nada era sin duda más cómoda. ¡Qué molesto es disolverse en el Ser!
Emil Cioran, "La tentación de existir".
PD tranquilizadora: me lo encontré y me gustó, el que por aquí esté Nacho y ahora este señor no significa que esté pensando en suicidarme ni que esté todo tan oscuro, pero a veces aparecen... ^_^
