Otra cosa
Quizás algún día sea capaz de comprender las emociones.
O simplemente de apresarlas durante un breve instante...
Ni siquiera eso...
Creo que me basta con ser capaz de saber a qué se refieren las palabras.
21 Noviembre 2007
Quizás algún día sea capaz de comprender las emociones.
O simplemente de apresarlas durante un breve instante...
Ni siquiera eso...
Creo que me basta con ser capaz de saber a qué se refieren las palabras.
21 Noviembre 2007
Hay veces en que lo que duele no es el silencio
sino la ausencia repentina de plabras.
26 Septiembre 2007
Eran marrones y llevaba la cara pintada de blanco... No me refiero al mimo del que han hablado Atemporal y La Bámbola, si no del actor que salió una vez al escenario para cinco persona en todo el teatro hace casi veinte años, el que representó esa obra para mí porque no dejó de mirarme fijamente mientras se movía, mientras gestualizaba... aún estando de espaldas me miraba, sentía que me miraba... Es una de esas cosas que pasan en la vida y nunca puedes olvidarla... aquellos ojos, aquella fuerza... ¿Seguirá este hombre en Inglaterra? Me encantaría poder volver a verlo y mirarlo a los ojos otra vez, seguramente una última vez...


7 Octubre 2006
Observo las líneas que cruzan la palma de mi mano. La giro despacio, deteniéndome en el cambio de la piel plagada de surcos que se funden con cicatrices de heridas que sigo recordando, a pesar de los años. Durante algunos minutos muevo los dedos y analizo cada uno de los pliegues que se forman a la altura de las articulaciones. La sangre fluye por venas que imagino entre músculos y tendones. Siento cómo avanza a cada latido. Deslizo las yemas de los dedos sobre mis párpados. Noto cómo tiemblan los ojos bajo ellos y cómo, a pesar de estar cerrados, hacen el gesto incosciente de parpadeo...
Mientras, no dejo de preguntarme qué significará todo esto.
16 Septiembre 2006
Hace tres años y unos cuantos días (¿por qué ultimamente hace tres años de todo?) la chica de las sorpresas y yo escribimos una "Oda al hogar" después de haber pasado veinticuatro horas en el piso comúnmente conocido como "el macareno". Ese piso era... era chico, estaba echo polvo, hacía mucho frío, y algunas pegas más que no comentaré para no desvelar los misterios de la "Oda". Fue un año... podríamos definirlo como "intenso", muy sunsilk el año. Os dejo que imaginéis a qué se refiere cada uno de estos versos.
>> Hogar, grasiento hogar.
Como las hamburguesas macdolnianas
me deleito entre tus sartenes
en la noche y la mañana.
Cubierto sucio, cubierto limpio,
con silicona todo lo pinto
y si al plato yo no llego,
al paño le prendo fuego.
Y si la taza es la azucarera
y no hay cortinas en la bañera
con un poco de agua blanquecina
quitaré el olor a gas de la cocina.
Si comes pizza de la nevera,
Marta te dejará sus sábanas poperas
pero si prefieres el arroz al curry de María
ella te dejará su funda de tranvías.
Si por la mañana los obreros te miran,
será mejor que pongas una cortina.
Cuidado, no toques el timbre,
que voy a ver una peli increible.
Ya sé que es una molestia, perdona,
pero se me cayó el palo de la fregona.
Y si no sabes qué poner en un cacho,
comenta lo del pistacho.
Me ondulo por el pasillo
mientras desespero buscando el cepillo
y me encuentro con una mariquita
presa de una araña maldita.
Si crees que te da el ataque de risa
no te apoyes en el azulejo
que veo el esparadrapo de lejos
y brilla la mancha de cera en la cornisa.
Si ves otra mariquita,
jugamos a la sillita
y si acabas en el suelo tirada
la pared desviará tu mirada.
Y si el cristal retrocede,
no es una ilusión, sucede.
Si esta va a ser tu morada futura,
prepara los riñones para la cerradura
y si creéis que la rima se acaba
no os he contado lo de la almohada.
PD: Para aquellos que conocieron el piso, este post será más divertido... Para los que no, pues no está mal, oye. Por cierto, que no me gusta nada que automáticamente al pasar de una línea a otra esto te ponga es espaciado...
8 Agosto 2006
Dicen que la vida es una persecución. Nunca se lo escuché a nadie, pero seguro que alguien lo ha dicho alguna vez.
Buscar. Proponerte un objetivo y avanzar hacia él. ¿Por qué tendremos esa manía de pensar que el ser humano debe “avanzar”, que hay un lugar al que llegar y que, por supuesto, es mucho mejor que éste en el que nos encontramos? Las eternas preguntas. ¿De dónde venimos? De la nada. ¿Hacia dónde vamos? Al vacío… Pues no eran tan difíciles. Y mientras tanto, perseguir la… ¿la felicidad? No, no es eso, la felicidad es algo sencillo, algo que está ahí, que se puede acariciar cada mañana. Perseguimos todo aquello que no tenemos, aunque no nos haga falta. Tenemos la costumbre, la necesidad a estas alturas del partido, de querer “ser algo” en el mundo, de ver nuestro nombre en algún libro. Todos queremos ser el mayor ego, el súper-ego, el centro del universo. Cuando, realmente, somos el centro de nuestro universo. Cada cual del suyo. Auuaaa, peligro, peligro.
En ese continuo buscar con ansia, Ulises de pacotilla que intentan ser héroes perdiendo el objetivo que los lanzó al mar, pensamos que el final existe. Que hay un momento en el que comeremos perdices. Y no sólo eso, sino que en algún momento de nuestra vida llegamos a pensar que lo hemos conseguido. Entonces todo se detiene y se convierte en una noche estrellada en la que sólo vemos estatismo. Es curioso. Las estrellas son astros que desprenden luz. Pueden estar a millones de millones de kilómetros y, a veces, la luz de una estrella viaja desde tan lejos, que cuando llega a poder verse desde nuestro planeta ya ha dejado de existir. Hay que tener cuidado cuando uno cree haber llegado, porque existe la posibilidad de haber dejado de existir hace algún tiempo… Por eso, las estrella fugaces son especiales, porque cuando ves una abriéndose paso en la oscuridad sabes que, en ese preciso instante, esa estrella está existiendo y que tú también lo haces porque puedes verla… Lo cual dota al momento de un halo trascendental importante y estamos muy trascendentes últimamente.
PD: no, esto no es un cuento, pero ninguna explicación, por muy mágica que sea, me convence, porque excluiría a las demás que son tan especiales como la que decidiera escribir… saludos niñas ^_^
8 Junio 2006
Bueno, lo que sigue es un monólogo interior que alguien le pidió a otro alguien y me llegó un poco a mí, así que intenté escribir algo, basado en Esperando a Godot, sobre un tipo que espera en un aeropuerto... Al final no hizo falta y aquel proyecto se reconvirtió un poco y cosas que pasan, pero me siento un poquito orgullosa del monólogo. Ahí lo tenéis.
>> Qué frío es este sitio. No sólo por el aire acondicionado. Son esas caras. Las prisas. La espera. Esperar. El esperar implica soledad. Aunque haya más personas, da igual. La espera es única. La soledad también. Y encima estos personajes en la maleta. A veces no sé si los que esperan a Godot son ellos o yo. Da igual. Estamos solos. Y no se puede hacer nada. Es inútil esforzarse. por mucho que se retuerza. En el fondo no cambia. ¿O sí? No sé, al fin y al cabo, hoy se ve todo negro.
Vaya corbata fea lleva ese tipo.
El tiempo se ha detenido en este edificio frío. Todos iguales. De uno a otro. ¿A dónde? No sé, a otro. Y coger un taxi con conversación de taxi incluida en el precio. Una ganga. Total, es gratis. Y un hotel idéntico. ¿Madrid? ¿Barcelona? ¿Lyon? ¿El fin del mundo? Je, seguro que allí también tienen sucursal los de Meliá. Bienvenidos a la aespacialidad. ¿Existe esa palabra? Bueno, existe “atemporal”. Como esta sala de espera para el médico, para el viaje, para… Mientras se espera nada ocurre. ¿Nada? ¿Es eso posible? No sé, siempre hay alguna cosa que nos produce la satisfacción de vivir.
Ahora me encantaría tener los bolsillos llenos de arena. Y jugar a construirme un castillo donde poder encerrarme. Un castillo que de al mundo y así poder encerrarme en él. Fuera de estas cristaleras. Cuánta luz. ¿Pero? ¿Por qué flores? No les basta con estar muertas. No lo entiendo.
¿Y si nos ahorcáramos? Sí. Esto es lo que sucede en esta puta tierra. Ahorquémonos ahora mismo. De todas formas, sólo es un ensayo. O la representación. Jajajaja. Total, le pones el adjetivo posmoderno delante y da igual que no esté el actor. Esto no se le hubiera ocurrido a Beckett.
Me estoy poniendo nervioso. Y tengo ganas de gritar. Pero, claro, a ver quién es el guapo que se pone a gritar aquí en medio. Como está el panorama, seguro que se piensan que soy un terrorista o que he visto una bomba… Bueno, siempre se puede gritar con los ojos. Últimamente lo hace mucha gente. El aire está lleno de nuestros gritos. Pero la costumbre ensordece. Y mañana aparecerá ciega. Y pasado ni se acordará.
Dicen que cuando alguien empieza a llorar, alguien deja de hacerlo en otra parte. Algo así como lo de la mariposa aleteando en el Himalaya y el Katrina. Otra vez, espera y soledad. Las esperas producen pensamientos y los pensamientos rompen el silencio. Romper el silencio es fingir que hay alguien más. Si hay alquien más, pues no sientes igual la soledad. En breve empezaré a hablar en voz alta.
Volar una cometa. ¿Estará permitido volar una cometa? Para eso hay que correr… Correr no creo que dejen. Je, míralo, me encantan los críos. Cuando necesitan a alguien que les enseñe a moverse en este mundo. Después crecen y, claro, te piden que los dejes en paz con tus paisajes, que les hables del subsuelo. De cómo afrontar la soledad. Nadie te enseña cuando eres pequeño cómo debes afrontar la soledad. Deberían hacer campañas en la tele. Si las hacen del tabaco, pues peor es sentirse solo. Acaba uno haciendo muchas tonterías.
Argh, puto avión. En serio, estoy empezando a cansarme de la corbata del tipo ese de allí. Y me canso de andar de un pico a otro de la Terminal. Estos zapatos acabarán haciéndome daño, no debí ponérmelos, espero no tener ninguna ampolla para la obra. Je, he aquí al hombre íntegro arremetiendo contra su calzado cuando el culpable es el pie. ¿Qué me habrán hecho a mí estos bancos para que los odie tanto? Bueno, odiar no. Odiar es realmente malo. Bieeeeen. Viva yo, he llegado al bien y el mal.
Pero es que la corbata de ese tipo es realmente horrible.
Bueno, la soledad te da completa libertad de elección. Si estuviera con mi madre, lo mismo estaríamos en la cafetería. O si estuviera con mi novia, en el baño… no, por ahí mejor que no, deja de pensar.
Es que hoy se ve todo negro. Bueno, todo menos las estrellas. El vacío, ¿cómo era eso? la ausencia de todo te permite crear lo que quieras con tan sólo cerrar los ojos. ¿No era así?
Ala, para adentro. Como cojan mi maleta para revisarla… me encantaría ver qué cara ponen si ven que en esa maleta sólo hay arena. Debí dejar un puñado para llevarlo en los bolsillos. Siempre relaja. <<
17 Abril 2006
Aquella mañana era como todas las mañanas.
Había sonado el despertador, se había dado una ducha -el agua a 27º- , había visto salir el sol por el este –qué estupidez, el sol SIEMPRE sale por el este– mientras preparaba unas tostadas, hoy a las 7’47. El perro se puso a ladrar al sistema de riego cuando los aspersores comenzaron a mojar la hierba cubierta de rocío. ¿Para qué demonios pondrían los aspersores cuando la hierba estaba mojada? ¿No tendría más sentido hacerlo a media tarde, después de las horas de sol? Miró la tostada –sí, tendría más sentido- y comenzó a untarla con mantequilla.
Pero no se trataba de eso, sino de que el perro había ladrado, como todas las mañanas y, como todas las mañanas, el desayuno no le supo a nada o, peor aún, le supo a vacío.
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