Categoría: Cotidianidad
25 Septiembre 2009
Me parece sorprendente que lleve desde abril sin escribir aquí. Las redes sociales esas son terribles, son como las noticias del telediario, un aquí y ahora que en diez minutos acaba sepultado por otros aquí y ahora que a los diez minutos... no sé si eso me gusta.
También es cierto que hace un tiempo que pienso en el sentido de escribir aquí. Siempre sale el "¿para qué?". Creo que es mi gran lastra los "¿para qué?"... si fuese capaz de decir simplemente "porque sí, porque quiero, porque me da la gana"... Pero, poco a poco... pasito a pasito... cada vez un poco más cerca... ¿de dónde? ah, bueno, supongo que cuando llegue lo descubriré... o no.
Volver. A lo que salga. A la escritura automática que tanto me gusta. A pensar la primera palabra y que a partir de ahí todo sea incertidumbre. Como la que tengo ahora. La incertidumbre de si seré capaz de volar sin alas...De momento, casi he terminado de coger impulso... todos a cubierto. Estoy llegando.
servido por silenciogarabateado
1 comentario
compártelo
18 Abril 2009
Hoy, "la empresa de cine".
Bueno, para aquellos que no lo saben, me he venido a Madriz de una forma un tanto arriesgada, que viene siendo lo mismo que decir sin trabajo, sin casa y con muy poquito dinero. Sí, sí, lo sé. Pero tenía mis razones.
El caso es que hoy estaba yo por la zona de La Latina dejando curriculums por todos los sitios que veía y después de un par de horas, habiendo ya oscurecido y lloviznando, es decir, frío y humedad (cuento los detalles porque es importante para que entendáis mi estado cuando esto sucedió), paso por al lado de un sitio muy bonito, con una luz cálida y unos proyectores de cine antiguos como decoración. Me llamó tanto la atención y estaba tan ausente a la vez, que entré y le dije a la chica de la recepción (que me miraba con una cara un poco extraña, tipo "¿quién eres tú y qué haces aquí a las 21,15 de la noche un viernes?") con mi mejor cara "hola, en realidad yo estaba por esta zona dejando curriculums en los restaurantes, pero he pasado por la puerta y me ha llamado tanto la atención el sitio que no he podido dejar de entrar a verlo por dentro". Y la chica me contesta "sí, la verdad es que es bonito... somos una empresa de posproducción de cine y está todo decorado así, que parece un cine...". Entonces me da por levantar la vista y ver un pedazo de letrero que pone "Cinearte". Entonces me entran ganas de que me trague la tierra, más que nada porque sé qué empresa es y la tenía en mi lista de "dejar el CV allí, por si suena la flauta y necesitan a alguien que haga café o algo así". Así que hice lo único que podía hacer en ese momento... "ah, vaya, claro... no me había fijado en el nombre, es verdad, si estamos en Conde de Barajas... bueno, pues ya que estoy aquí... ¿te puedo dejar un curriculum?". A lo que la simpática chica contestó "bueno, claro... aunque ahora mismo la cosa está fatal, ¿eh? no sólo aquí, todo el audiovisual"... ... Sí, eso había notado... "No, ya, la cosa está chunguísima, de hecho, la inmensa mayoría de los CVs que llevo son para hostelería, a ver si ahí encuentro algo, porque esto está ahora fatal... pero bueno, yo os lo dejo, si en algún momento hace falta alguien y yo puedo servir, pues yuju". Sí, le dije "yuju" a la simpática chica. El caso es que hablamos un momento más y me fui a casa, porque el día debía acabar con esa anécdota...
Y así, niños, es como mamá dejó una vez un CV en una empresa de posproducción de cine. Otro día os hablaré del simpático muchacho que le dijo a mamá dónde encontrar una empresa de trabajo de extras de hostelería.
PD: supogo que sobra decir que si alguien que me lea sabe de algún trabajo en Madriz, le estaría muy agradecida de que me pasase el dato... ... ^_^
servido por silenciogarabateado
1 comentario
compártelo
4 Febrero 2009
Parece ser que a veces, cuando les llega a una caja o banco una nómina puede haber algún error, bien porque en la nómina venga algún dígito mal, bien porque en el momento en el que se procesa esa nómina el sistema decide dar algún error. Parece ser, también, que cuando eso pasa lo que se suele hacer es ingresarla de forma manual.
Lo que no se puede hacer, bajo ninguna circunstancia, es que ese ingreso de error y cojas la nómina, la eches en una montaña de papeles y no la ingreses. Más aún, lo que no se puede hacer, bajo ningún concepto, repito BAJO NINGÚN CONCEPTO, es que vayan a preguntarte qué pasa con esa nómina y, por no moverte de la silla en la que estás, digas "Ah, pues esa nómina aquí no ha llegado... habrá sido un problema de la Tesorería o del hospital" (hablamos de la nómina de mi madre). Entonces llamas al hospital y te dicen "pero si esa nómina salió el 29 de enero"... entonces es cuando te mosqueas. Vuelves a llamar a la caja y te pones borde, porque parece ser que si no, no piensan hacerte caso. Así que se ponen a buscar la nómina (varias horas después de la visita en la que dijeron que allí no estaba) y, oh, sorpresa, la encuentran y nadie sabe porqué estaba perdida.
Me parece sorprendente que la gente haga TAN mal su trabajo. No me sorprende que alguien en ventanilla sea un borde o un desagradable. No me sorprende que no sepan cómo se realizan los procesos... pero sí me sorprende que alguien sea tan INUTIL que le llega una nómina de una cliente de hace... por lo menos 20 años, de un error y no hagas nada por resolverlo. Un error en una nómina que es sueldo de una familia, con la que se pagan la luz, el agua, la hipoteca, la comida... ...
Porque hoy mi madre a acabado un poco agobiada y lejos de la sucursal, pero mañana que tiene que volver a ir, aunque después no sirva de nada (porque la mayoría de las veces no sirve de nada) les caerá una queja, reclamación y bronca. Por incompetentes. Porque si por ellos fuera, este mes nos jodemos sin dinero. Porque si yo me cruzara con la persona que cometió semejante error, el viral de Wyoming se queda corto con la que le cae al susodicho/a. Hay errores que no se pueden cometer. Dejarle un isntrumento quirurgico dentro a un paciente en una operación, dejar a una familia sin su sueldo...
Aish, así cómo va a avanzar el mundo...
servido por silenciogarabateado
sin comentarios
compártelo
26 Diciembre 2008
Vienen siendo unos seis o siete y eran muy interesantes. De hecho, en algún momento me pondré y los escribiré.
Casi todos eran críticas literarias o cinematográficas y uno era sobre cómo Sevillana, la empresa de la electricidad, era una empresa sin corazón que se dedica a cortar la luz los días 20 de diciembre sin previo aviso y por motivos que desconoces (porque no te han avisado).
Pero he estado "ocupada". Eso y que cada vez que empezaba un post, no me gustaba.
Ocupada viendo capítulos y más capítulos de series y sacándome el carnet de conducir (que a mediados de enero tendré en mi poder, juajajaja). Otra cosa no, pero estoy soltando el oído al inglés a lo bruto (porque todo lo que estoy viendo es en VOS, lo cual hace que cada vez que vea algo doblado, algo se retuerza en mi interior... y no son gases).
También he tomado decisiones "drásticas" que cambian un poco la forma de enfocar el futuro. Pero esas, hasta que no esté inmersa en ellas, no voy a contarlas.
Y he leído libros. El más destacable ha sido Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño. Es una de las críticas literarias que tengo pendientes.
En algún momento, cuando consiga agarrar mis pensamientos y pararlos, es decir, que dejen de girar sobre sí mismos en mi cabeza como si estuvieran montados en una montaña rusa, todo lo que ha pasado desde octubre.
Como anticipo y para abrir boca: True blood no es una serie sobre vampiros, es una serie con vampiros... que no es lo mismo.
servido por silenciogarabateado
1 comentario
compártelo
31 Octubre 2008
Me gusta tener una fecha. Aunque sea una fecha que se mide por metas superadas y no por días de ningún mes. Cuando parece que todo se derrumba y dices "¿por qué diablos sigo aquí así?", piensas "porque tengo que terminar esto para seguir adelante".
No deja de ser algo autoimpuesto, claro (comienzo a estar segura de que eso es parte de mi problema). Y no dejo de pensar que quizás me equivoque otra vez. Y sobre todas las cosas, no dejo de pensar qué es lo que me da tanto miedo. Porque es obvio que hay algo y podría decir que no sé lo que es, pero creo que estoy empezando a rozarlo con la punta de los dedos... y eso no alivia, sólo hace crecer la sensación de... supongo que tendrá un nombre, pero hasta ahora, sólo lo he rozado con la punta de los dedos.
Estoy segura de que no es tan difícil. En realidad, la cosa en sí no es tan difícil. Supongo que la pregunta es "¿y si aún así...?"
En cualquier caso, sigo pensando que es terrible el poder hacer cualquier cosa. Realmente, todos podemos hacer cualquier cosa, sólo tenemos que proponérnoslo. Siempre que sea algo medianamente razonable, claro... si tu meta es ser Tom Cruise, pues, lo siento, ya existe. O ganar el euromillón... a veces pasa, sí, pero tienes que tener suerte. Aunque si nunca lo echas, desde luego es como nunca tocará... pues lo mismo, supongo. No digo que sea fácil, pero desde luego, no es imposible. Lo cual ya es mucho.
Sobrevivir es terriblemente fácil, son las espectativas las que lo hacen complicado. *
Y hasta aquí, la lección de hoy de "cosas que se rumian en algún lugar dentro de mí, creo que en el cerebro".
*He separado la frase porque me parece demasiado pretenciosa como para dejarla metida entre las demás.
servido por silenciogarabateado
sin comentarios
compártelo
15 Septiembre 2008
Las necesidades son algo extraño.
En este preciso momento de mi vida, ahora, hoy, necesito que me deje de doler. Y esta vez es algo literal y físico. Todo un avance, desde luego.
La siguiente cosa que necesito es trabajar. Necesito hacer cosas. Necesito un poco de estrés. Más que nada porque soy de esas personas que cuando están haciendo cinco cosas, pueden hacer tres más, pero cuando no hacen ninguna, empezar por un poquito se les hace eterno (ahí tengo varios montajes pendientes que no termino, que empiezo, que no me gusta lo que hago, que me rayo, que empieza a dolerme la mano y me bloqueo, que me bloqueo sin mano... y sé que es cuestión de ponerse, de marcar una "rutina" y seguirla... pero cuando cada día te cambian el horario de las cosas básicas [para mí ir a rehabilitación es algo más básico que comer... aunque sea doloroso, pero bueno] es complicado).
En realidad, creo que la necesidad mayor es poder tener el control yo, no mis ligamentos. Y la gente, las personas... mis amigos. Echo de menos a demasiadas personas. Y yo que me creía antisocial... JA. Desde que me arrancaron la coraza (porque no me la quité, me la arrancaron, faltaría más) todo está siendo un poco más complicado, un poco más doloroso [esta vez sí emocionalmente] y un poco más extraño (es tan extraña la sensación de necesitar a las personas... más necesidades, si es que...), pero en los momentos alegres puedes rozar la felicidad con la punta de los dedos y, a veces, hasta agarrarla con las manos.
Así que, al final, todo lo anterior es resultado de ser agnóstica y necesitar creer en algo, ya sea en mí, en las personas o en la felicidad... bienaventurados aquellos que tienen fe, porque siempre tendrán algo a lo que agarrarse.
PD: podría haber titulado el post "Entre dolores anda del juego"... un pin para el que acierte cuantas veces se ha utilizado la palabra "dolor" y sus derivados en estos párrafos... en fin.
servido por silenciogarabateado
sin comentarios
compártelo
31 Agosto 2008
Los mosquitos son una especie animal que ha evolucionado a lo largo de los años convirtiéndose en resistentes a los antimosquitos esos de pastilla y en seres mucho más inteligentes de lo que se podría pensar a primera vista.
Esta es la historia de cómo estuve durante una hora y media intentando matar a uno de ellos.
Me desperté confusa y con un picor terrible en la mano derecha y la pierna izquierda. Cuando encendí la luz, vi las cinco ronchas. Corrí a echarme un poco de trombocid (es lo único que hace que desaparezcan esas picaduras enormes y que se calme la irritación, al menos en mi caso). Entonces comenzó todo.
Imaginad ahora a alguien en el centro de una habitación, con una camiseta enrollada en una mano y la otra preparada para salir disparada contra lo que se mueva. Aguzando el oído hasta llegar a captar el zumbido del mosquito. Obviamente, no se escuchaba nada. Con la luz encedida todavía, recorrí la habitación, todas las paredes, los muebles... Esta nueva especie de supermosquitos suele posarse en los marcos de las puertas, en las cosas oscuras, pues saben que ahí contrastan menos y es más difícil verlos. Creía que lo había encontrado en el marco de la puerta del armario. Así que di un golpe con la camiseta. De repente, de no se sabe muy bien dónde, apareció el mosquito directo a mis ojos. Me asusté. Cerré los ojos y empecé a dar manotazos al aire. Cuando supe que se había ido, recuperé mi dignidad y me dispusé a dar con él de nuevo. Pero no había forma, no lo veía por ningún sitio. Así que recurrí a la táctica de dejarlo creer que lo había dejado de buscar. Apagué la luz, me senté en la cama y esperé. Esperé a oírlo zumbar y dejar de hacerlo en algún lugar cercano a la ventana cerrada. Encendí de golpe la luz y ahí estaba él.
Debo recordaros que este mosquito es extremadamente inteligente. Cuando se supo descubierto, empezó a volvar por la habitación. Yo lo seguía con la mirada para ver dónde se posaba, pero él, entrenado por el Vietcong, seguro, no hacía más que pasar por delante de la lámpara, de forma que cada vez que pasaba por ahí, la luz me deslumbraba y le perdía la pista. Así estuvimos durante unos minutos, hasta que me cansé y volví a apagar la luz. Al rato, la encendí y el mosquito salió de su escondite de nuevo directo a mi cara. Esta vez me mantuve firme y, cual maestro zen, movía mi cuerpo sin mover los pies para esquivarlo e intentaba atraparlo entre las palmas de mis manos. Pero no lo conseguí. Quizás el que fuesen las cuatro de la mañana y ya llevase más de veinte minutos intentando atraparlo tuviera que ver. Volvío a usar el truco de la lámpara. Volvió a desaparecer. Esta vez intenté ponérselo más fácil y me tumbé en la cama con la luz de nuevo apagada. Ese fue un error estratégico porque me desperté diez minutos después con una nueva picadura. Entonces fue cuando me cansé y recurrí, quizás no a la más heroica, pero desde luego sí a la más efectiva estratagema (debo decir en mi defensa que estaba realmente cansada): dejé la habitación a oscuras y encendí la luz del salón, donde me puse a ver la televisión. A los diez minutos, el mosquito estaba allí. Apagué el televisor y me volví a sentar. Allí estaba, paseándose frente a mí, jugando con mi cansancio. Cuando se posó en un sofá, apagué la luz del salón y salí corriendo hasta mi habitación, cerrando la puerta tras de mí. El mosquito no intentó entrar.
Después de todo eso, pensé que sí, que los nuevos mosquitos se parecen un poco más al Vietcong, esa guerra del desgaste, del esconderse y salir para volverte loco. Si los nuevos mosquitos fuesen terroristas suicidas, se habría ido directamente a mi oído, seguramente él moriría, pero yo saldría mucho más perjudicada que con una picadura en la punta de la nariz...
Hay que estar preparados para esta nueva especie inteligente de mosquitos, no hay nada más peligroso que un mosquito que sepa cuánto daño puede hacer y que conozca tus debilidades. Nunca mostréis piedad y, desde luego, sed siempre los que controléis la situación. Al menos, que lo parezca, a fin de cuentas, sólo son mosquitos.
servido por silenciogarabateado
sin comentarios
compártelo
26 Agosto 2008
Nunca he entendido porqué cuando estás en la playa, has buscado un sitio vacío, donde las personas más cercanas están a un mínimo de veinte metros y estás disfrutando del sonido del mar, del sol en tu piel, de la tranquilidad de no reconocer las palabras de las conversaciones ajenas... llega una familia (siempre con niños) y de entre toda la playa vacía deciden colocarse a metro y medio de ti.
Llamadme antisocial si queréis, pero me molesta. Mucho.
servido por silenciogarabateado
1 comentario
compártelo